Los asombrosos números de Aroldis Chapman (11/9/2014)

Tomado de el Beisbol en Cuba
Enviado por: Kent Ruiz Gil
11 de septiembre de 2014
Fuente: www.espndeportes.com
Él es como el mejor lanzador en las Pequeñas Ligas, con rectas centelleantes que apabullan a los bateadores, los que aseguran que nunca las vieron.

Chapman

Chapman

Cambios que desaparecen a mitad de camino.

Sliders con mucho efecto que hacen que cada bate ni se les acerque.

Él es Aroldis Chapman. Y está teniendo una de esas temporadas, una campaña que realmente no debería ser posible – o incluso legal – en un lugar que solemos llamar las “Grandes Ligas”. Básicamente, podemos resumir su temporada de esta manera:

Él. Poncha. A. Todos.

Bueno, en honor a la verdad, si nos queremos poner técnicos, Chapman no ha ponchado exactamente a cada bateador que ha enfrentado esta temporada. Pero aquí está nuestra respuesta a aquellos que quieren intentar causarnos un problema con algo como esto: Está más cerca de lograrlo que ningún otro lanzador en la historia.

Promedia poco menos de dos ponches por entrada. De seguir el ritmo actual, terminará la temporada con 101 ponches — y 23 hits permitidos. Y en ningún punto de la temporada ha pasado una racha donde no pasan más de siete bateadores seguidos sin propinar al menos un ponche.

¡Santo ponche!.

“Él está en un planeta diferente”, dijo su receptor, Devin Mesoraco.

“No es justo”, dijo Andrew McCutchen de los Piratas.

“Provoca miedo”, dijo Matt Carpenter de los Cardenales.

Y una cosa más: Es algo cercano a ser histórico. Así que echémosle un vistazo a la loca temporada del increíble Aroldis Chapman a través de los ojos de sus compañeros, los bateadores y los números en su hoja de estadísticas que son difíciles de comprender.

Analizando los números ¿Por dónde comenzamos? Bueno, podemos iniciar recordándoles que, entre todos los lanzadores que han lanzado más de seis entradas en una temporada, nunca ha habido un lanzallamadas en la historia que promediara dos ponches por entrada.

Pero con 89 ponches en 45 2/3 entradas esta temporada, Chapman está casi ahí. Eso se traduce en un casi incomprensible promedio de 17.54 ponches por cada nueve entradas, una tasa que nunca ha sido lograda en la historia y que raras veces ha sido amenazada. El record actual: 16.66, por Craig Kimbrel en 2012.

OK, qué les parece si les presentamos otros números locos:

• Chapman ha enfrentado a 173 bateadores esta temporada, y ha ponchado a 89 de ellos. Eso se traduce en un 51.4 por ciento. Del resto de los lanzadores que se ha trepado a un montículo y que ha laborado en al menos 40 entradas, solo Kimbrel (50.2 por ciento hace dos años) ha tenido una temporada en la que haya ponchado a la mitad de los bateadores que ha enfrentado.

• Y aquí entran las ridículas tasas de Chapman de ponches a hits. En la actualidad tiene 89 ponches y 20 hits, lo que se traduce en 4.45 ponches por cada hit permitido. En serio. Solo otros dos lanzadores en la historia han llegado siquiera a una tasa del 3.5: Por supuesto, Kimbrel en 2012 (4.30) y Eric Gagne en 2003 (3.70).

• Y ese tipo de actuación se repite en cada juego. Chapman acaba de terminar una racha de 49 apariciones seguidas con un ponche. Él es el único relevista en la historia con una racha tan larga. Y fue la segunda ocasión en su carrera en la que logra una racha de por lo menos 30 partidos. Ningún otro relevista ha logrado más de una racha de 30 juegos o más. Además ha logrado por lo menos dos ponches en 32 de sus 45 apariciones, incluyendo seis de forma seguida, ocho de sus últimas 10 y 15 de sus últimas 22. Y no ha tenido más de dos apariciones seguidas sin lograr por lo menos un ponche desde (¿están listos?) el 5 al 15 de mayo de 2011. Eso fue hace 222 apariciones.

• Ah, y una cosa más: ¿Recuerdan hace tres semanas, cuando Chapman se midió a cuatro bateadores en Colorado, le dio boleto a todos y tuvo que salir de juego por molestias en el hombro? Esa es una señal de un desastre aproximándose. Pero en este caso fue apenas un salto en su radar. En las seis apariciones que ha tenido desde su regreso, se ha medido a 27 bateadores, y ha ponchado a 15 de ellos.

En una temporada en la que no todo le ha salido bien a los Rojos, Chapman ha sido la fuente de diversión No. 1 para sus compañeros. Todo lo que ellos tienen que hacer cuando necesitan reírse es mirar al camerino contrario cuando él entra a juego.

“Se puede ver en sus caras”, dijo su antesalista, Todd Frazier. “Ellos no pudieron hacer una carrera para empatar el juego en la octava. Y ahora se tienen que medir a él. Si quieren saber la verdad, es algo desmoralizante”.

Fuego a temperatura máxima

Si el béisbol nunca hubiese descubierto la invención de la pistola de radar, la leyenda de Chapman quizás sería muy diferente. Pero ya eso no es posible. Nunca, nunca hemos visto un fenómeno de radar como este chico. Y ahora tenemos los impresionantes números para probarlo.

• De acuerdo con TruMedia, Chapman ha hecho 413 de sus 809 pitcheos esta temporada a 100 mph o más rápido. Eso es 86 pitcheos de triple dígito más que la totalidad de los 679 hombres que se han trepado a un montículo esta temporada de forma combinada. (En segundo puesto está el relevista de los Reales Kelvin Herrera, quien apenas está a 323 pitcheos de distancia, con 90.)

• OK, sigamos. TruMedia nos dice que Chapman ha llegado a 101 mph o más en 253 ocasiones esta temporada. Nadie más lo ha hecho más de 15 veces.

• ¿Quieren mover la aguja a 102? Chapman ha llegado a 102 mph o más en 111 ocasiones. El total para el resto de los brazos en el deporte: cero.

• Incluso a llegar a 103 mph en 23 ocasiones, y hasta las 104 en una ocasión, de acuerdo a TruMedia. Y no ha pasado un solo partido esta temporada en la que no haya llegado a las 100 mph al menos una vez.

• Y entonces llegamos al sistema Pitch F/x, que computa la velocidad de la recta promedio de Chapman en 101.21 mph – la más alta de cualquier lanzador en las ocho temporadas de historia de Pitch F/x. Y el 28 de agosto, llegó a un máximo de 104.53 con una recta de humo ante Paul Goldschmidt, quien, de una forma u otra, la logró conectar de foul (aunque naturalmente, se ponchó tres pitcheos más tarde).

Ahora, quizás nosotros valoramos demasiado la velocidad en general. Pero no en el caso de este chico. Rayos, incluso los bateadores tienen que andar mirando los pizarrones de velocidad. Al serle preguntado si mira la pizarra de radar cuando se enfrenta a Chapman, Matt Carpenter confesó: “Sí. La miro para ver si llegó a las 104.”

Luego de eso se rió, pero Carpenter dejó en claro que estaba hablando en serio cuando hablaba de las 104, porque “yo lo he visto. Yo lo he visto hacerlo”.

“Y el peor sentimiento”, dijo Carpenter, “es cuando lanza una y la conectas de foul, y uno se dice a sí mismo, `Oh mano, eso fue duro’. Y entonces miras a la pizarra y dices, `Oh no, si fue a 99.’ Y entonces piensas, `Oh no. Por ahí vienen más’”.

Pero ese es el asunto. Siempre vienen más, porque no es lo duro que Chapman lanza una pelota. Es la manera en que los bateadores reaccionan a ella.

“Estábamos hablando de eso el otro día, varios chicos y yo”, dijo Carpenter. “Hay jugadores que lanzan a 100. Pero entonces están los tipos cuyas 100 millas por hora lucen como si fueran a 125. Y eso es lo que parece la de él”.

No es que haya alguien que pueda atestiguar como luciría una recta de 125 mph. Pero sea como sea que luzca, el receptor de Chapman concurre que incluso a esos niveles de velocidades supersónicas, se sienten más veloces que lo que indica la pistola de radar.

“Sabes, uno ve a algunos tipos que lanzan a 98 o 99, y uno dice ‘sí, eso es bueno’”, dijo Mesoraco. “Pero la velocidad de Chappy de 98, 99, 103, la que sea, es simplemente diferente. Llega a ti un poco mejor. Él tiene esa gran patada y movimiento, y mucha acción. Así que uno realmente no ve la bola demasiado bien. Así que por eso es que él es un animal diferente”.

Viene un cambio

Pero ahora se puede decir la verdad. Ni siquiera es la recta la que ha causado que los números de Chapman hayan explotado este año. Es su rápido desarrollo de sus lanzamientos rompientes: el slider y el cambio.

La parte divertida de hablar de esos lanzamientos rompientes, es que se supone que sean lentos, pero en este caso promedian 89 mph. Pero el efecto no es muy diferente a si promediaran 59. Echemos un vistazo:

• He aquí como los bateadores han lucido ante el slider en esta temporada, de acuerdo con Pitch F/x: 90 swings, 43 abanicadas, tres hits. Bastante bueno.

• Y aquí el lanzamiento que más daño ha causado, el cambio ocasional: 20 swings, 19 abanicadas, cero hits. ¡Esa es una tasa de abanicadas del (por favor insertar risas grabadas aquí) 95 por ciento!

Ahora, recuerden que estos son bateadores de Grandes Ligas. No chicos que han salido de los campos para ponerlos a jugar en el terreno inmediatamente. Y ellos no tienen una oración contra esos dos pitcheos, porque están demasiado ocupados preparándose para cuando les llegue un pitcheo de 104 mph.

“Uno sabía que él podía lanzar esa recta”, dijo Frazier. “Pero una vez él logró dominar el slider y el cambio, su juego se elevó a otro nivel”.

La experiencia de Aroldis en 3-D

Así que ahora que hemos explicado lo que ha hecho que esta temporada haya hecho de Aroldis un fenómeno tan dominante, pasemos a la diversión real y pongamos la experiencia completa de medirse a Aroldis Chapman en una perspectiva completa.

Para los bateadores, es tan divertido como una cirugía de vesícula.

Al pedírsele que describiera lo que se siente al tratar de batearle a este tipo, Andrew McCutchen respondió: “Yo diría que es como, bueno, como tratar de atrapar un mosquito. Uno ve que el mosquito viene hacia uno. Y uno trata de atraparlo. Pero por alguna razón no puedes. Así es como se siente”.

“Y no hablo de los mosquitos pequeños. No, hablo de una mosca grande”, dijo riéndose McCutchen. “Un insect. Uno de esos bien rápidos que hace mucho tiempo no come. Eso es lo que tengo que decir. Imagínate algo como eso viniéndo hacia ti. Y tu tratas de atraparlo. Cuando te das cuenta, se te fue y ni lo viste.

“Pero algunas veces uno podría lograrlo”, prosiguió. “Quiero decir, a lo mejor podrías lograrlo. Así es que tienes que verlo. Uno conoce los números y todo eso. Cuando te lanzan una recta de 90 mph, uno tiene cuatro décimas de segundo para poder batearla. Pero él lanza a 101. Y mide 6-6. Así que posiblemente ese tiempo se reduce a la mitad. Es bien duro. Definitivamente lanza demasiado duro. Y ahora también lanza sliders y cambios. Eso debería ser ilegal”.

Y todo esto viene de un hombre que en realidad ha logrado evitar grandes niveles de vergüenza ante Chapman, ya que se ha ido de 6-2, con tres ponches y un boleto ante él.

Pero de nuevo, McCutchen no es zurdo. Carpenter, por otro lado, sigue olvidándose de aprender a batear a la derecha cuando se mide a Chapman. Y no está muy contento con eso. Se ha ido de 4-0 ante él, con tres ponches, para los que apuntan.

Al pedírsele que describiera lo que se siente al medirse a Chapman del lado zurdo, Carpenter dijo la palabra perfecta: “Espantoso”, dijo. “Como bateador zurdo, esa es la mejor manera en que se puede describir, simplemente espantoso. Se retuerce como una culebra, y lanza a 100 millas por hora, y parece que te la va a poner justo en tu cara. Tiene una presencia bien intimidante en el montículo. Es bien difícil batearle. Realmente lo es”.

Por eso no sorprende de que sus compañeros estén bien agradecidos de que ese sea problema de los contrarios, no de ellos.

“Es simplemente increíble, el ver como se adueña del montículo y como deja establecido, `Nadie me va a batear’”, dijo Todd Frazier. “Es bien decidido. No tiene miedo de nada. Te lanza adentro si estás demasiado pegado al plato, te hace retroceder y entonces viene de nuevo hacia ti, y los bateadores se la pasan acercándose del plato porque no quieren ser golpeados”.

Entonces pausó por un momento, tratando de encontrar la manera de resumir lo que sienten los pies de los bateadores zurdos luego que Chapman los empujara fuera del plato con un lanzamiento cercano a las 102 mph.

“Se parece a las arenas movedizas”, dijo finalmente.

Hey, por supuesto que se siente así, porque cuando te enfrentas al único Aroldis Chapman, incluso la tierra a tu alrededor se siente más rápida que lo normal.

Publicado en ESPNDeportes.com por Jayson Stark.

Anuncios