Antonio Muñoz: “En Cienfuegos, en Miami y en Alaska soy el mismo” (Entrevista) 19/9/2014

Tomado de Glorias del baseball cubano
Por José Luis Rumbaut López 19 Sep 2014

La puerta de su casa siempre está abierta, dando la bienvenida a quienes pasan, lo mismo para decirle que hay pan suave en la esquina que para quienes le recuerdan alguna de las miles de anécdotas que adornan su vida, 65 años después de nacer en Condado. Antonio Muñoz me dio el mismo abrazo que da a los que llegan a esa puerta, y su sonrisa, tal vez la más amplia que he visto en una estrella del deporte cubano. Denota alegría y extrañeza por verme. Sabe que la mayoría de mis días suceden lejos de mi Cienfuegos querido, y las horas que paso allí están dedicadas en su totalidad a mi familia.

El Gigante del Escambray

El Gigante del Escambray

Fui sincero: vengo para visitar a mi amigo y para que me permitas ser periodista. Fue una carcajada sonora lo que recibí por sorpresa. Nos sentamos en su sala, el más pequeño de su prole se me prendió y conversamos largo, sin ambages, con la libertad de quien sabe que esa conversación pronto estará en las lecturas de muchas personas.

LA SALUD

Ya lo sabía, estuvo enfermo, muy enfermo, según me aseguró mi madre. Recuperado, según me explicó su médico, unas horas antes de verme con esta estrella de nuestro béisbol. Una enfermedad extraña, larga, complicada. Una enfermedad de la sangre de la cual, por esta vez, como me dice sin perder la sonrisa, está recuperado. “He tenido que cambiar costumbres, desde mi rutina de entrenamientos hasta los hábitos alimentarios. ¿Alcohol? Muy poco, ¡ahora me aficiono al vino!”.

Se va, se va, se fueeee.....

Se va, se va, se fueeee…..

Este hombre se arrellana en el sillón y gesticula con fuerza. Es el mismo que conocí hace tantas décadas, el mismo que nos sorprendió con los ocho títulos como mayor jonronero de las series; primer jugador de la serie nacional de béisbol en llegar a los 300 jonrones; líder en anotadas, impulsadas, bases por bola intencionales (¡qué miedo le tenían!)… en fin, una larga y fructífera carrera en el mejor béisbol que recuerdo.

MIAMI

¿Por fin vas a Miami?, le pregunto y no lo agarra de sorpresa. “¡Claro!, tengo amigos allá, no solo los que están organizando el viaje, sino muchos aficionados, gente que ni conozco que me han hecho llegar sus opiniones y su apoyo a que vaya y pueda compartir lo que yo quiero darles, que es mi vida como deportista”. Y se pone algo serio.

Se ha dicho de todo, le comento. Pero no sabemos ¿qué pasó, por qué no fuiste cuando se anunció?

“Sé que las bolas corren muy rápido, me dijeron que incluso se dijo que no me habían dejado ir, que estaba muy enfermo, en el hospital. Nada de eso: creo que había un mal ambiente, alguna persona creo que con buena intención llamó y habló por teléfono con mi esposa, se publicó y luego vinieron las versiones. Sí hubo amigos que me llamaron para advertirme que tal vez allí me esperaba un show, y no del que quiero dar. Algunos amigos de los que llamaron son de aquí, personas que siempre me han respetado y, por supuesto, me recomendaron no ir. Todavía no me sentía mejor de salud y decidí quedarme. Siempre hay tiempo para ir después, fue lo que pensé”.

 

Muñoz no fue en esa ocasión, pero ahora está listo, y en octubre espera estar en el sur de la Florida y compartir con antiguos compañeros y con los fanáticos que lo vieron alguna vez o lo quieren ver. Este hombre me dice sin temor a equivocaciones: “Todos saben cómo pienso, y todos saben cómo he sido en mi vida como deportista. No me invitan para dar una conferencia sobre mis ideas políticas ni el futuro del mundo, me invitan como pelotero y como tal voy”.

¿QUÉ SHOW LE ESPERA?

Hemos visto cómo se comportan algunos grupos extremistas en Miami. Tenemos historias recientes que muchos tragos amargos dejan y poco espacio a la tolerancia y la hermandad entre cubanos. También hemos visto el esfuerzo de muchas organizaciones y personas que, poniendo a un lado sus inclinaciones político-ideológicas, consideran que un acercamiento donde todos estamos de acuerdo es un paso incomparable para la buena vecindad y la imprescindible convivencia entre cubanos, vivamos donde vivamos.

Muñoz en su hogar

Muñoz en su hogar

No quisiera que la historia del viaje de Antonio Muñoz a Miami fuera a juntarse con los peores espectáculos de la visita del equipo Industriales, de los intentos por cantar en Miami del trovador Tony Ávila, o lo que en estos últimos días estamos viendo que se quiere hacer con el concierto de Buena Fe. Queremos, quiero y Antonio Muñoz quiere un show, pero de otro tipo. Del tipo de los que recordaremos con agrado, con simpatía y de los que digamos, sí, tal vez alguna vez lo digamos: después de esta visita, la concordia ciudadana y las relaciones entre cubanos son otra cosa.

Ansío que Muñoz llegue a Miami. Tengo tantos amigos que disfrutarán su visita que estoy seguro, sean las intenciones de quienes sean, que será un éxito y un buen recuerdo para quien nos ha llenado de gloria y dado alegrías innombrables a todos los cubanos.

Un momento antes de irme le reitero lo que le había dicho al principio: ¡voy a publicar algo de lo que hemos conversado! ¡Todo si quieres, que no te quede nada!, es su respuesta. Y luego miro para Katy –mi hija– que revisaba sus fotos: “¡Y no dejes de mandarme las fotos, que nunca tuve una fotógrafa tan pequeña!”.

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