Béisbol Cuba-MLB: ¿Cerrando el dominó, reinicio de la Guerra Fría o soluciones a la mano? (28/3/2015)

Tomado de Universo Baseball

Por Reynaldo Cruz

Pese al revuelo y el interés que han causado las declaraciones de Comisionado de la Major League Baseball Rob Manfred, en las que expresaba la intención del béisbol más fuerte del planeta en jugar partidos de exhibición en la Isla Caribeña, sobre todo luego del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países, las autoridades cubanas han negado que se hayan efectuado conversaciones al respecto. Por otro lado, la Federación Cubana de Béisbol también desmintió un rumor acerca de la posible contratación o presencia de cubanos en República Domimnicana, al tiempo que los contratos a peloteros cubanos en Grandes Ligas siguen cayendo como fichas de dominó.

Uno podría no pretender relacionar todos estos eventos, pero en realidad todo podría estar estrechamente vinculado.

En primer lugar, el restablecimiento de relaciones diplomáticas no ha impedido que los clubes de la MLB sigan poniendo grandes cantidades de dólares en manos de peloteros cubanos, como ocurrió recientemente con los casos de Pablo Millán Fernández (8 millones) y Héctor Olivera (62.5 millones), ambos a engrosar las ya cubanizadas filas de los Dodgers de Los Angeles.

Esto, como es de esperar, no es muy bienvenido por la Federación Cubana de Béisbol (quitemos de acá el “aficionado”), que al igual que las Grandes Ligas está sujeta a las leyes de su país, y por ende obligada a esperar a que el asunto de las relaciones diplomáticas “se aclare” o “se defina”. Lo que sucede es que mientras esperan, varios atletas siguen cruzando el mar arriesgando sus vidas con el objetivo de firmar contratos con la MLB, algo que se ve cada vez más estimulado debido al éxito que algunos de los peloteros fichados han obtenido o debido a la cantidad de dinero que se ha pagado a jugadores que en Cuba eran de la media.

Este fenómeno realmente no conviene a ninguna de los dos máximos organismos rectores del béisbol, que se han visto atrapadas en el “fuego cruzado” de dos naciones que no acaban de entenderse finalmente. Mientras los peloteros cubanos sigan abandonando el país ilegalmente, pasando entonces por República Dominicana o México y manteniendo a veces el status de alto secreto en cuanto a su ubicación o sus intenciones, el béisbol cubano seguirá viéndose desangrado poco a poco, en tanto los conjuntos de las Mayores seguirán viéndose obligados a echar en los bolsillos de éstos grandes cantidades de dinero a ciegas, a veces sacando muy buenos dividendos, otras (muy pocas) terminando en un total fiasco.

En medio de este escenario, la Federación Cubana de Béisbol se ha centrado en cerrar filas, y enfatizar —ante las declaraciones hechas por Manfred— que no se han sostenido conversaciones al respecto. Evidentemente, hay cuatro posibles objetivos por los cuales se han hecho ambas declaraciones:

  1. Es muy posible que la Federación esté intentando persuadir a la Major League Baseball para iniciar ya las conversaciones al respecto, y para tomar ya una acción más concreta que expresar el “deseo” o la “voluntad”.
  2. Tampoco puede descartarse la posibilidad de que la parte cubana esté intentando cerrar la puerta a las posibles intenciones de la MLB, toda vez que estas no les parezcan lo suficientemente claras o legítimas (las autoridades cubanas siempre mirarán con suspicacia todo lo que venga de Estados Unidos).
  3. Es también posible que la MLB esté expresando interés, pero que realmente este no exista o no sea legítimo o simplemente estén seguros de que la respuesta cubana será negativa y quieran con ello crear un clima desfavorable (pensemos en la posibilidad 2)
  4. Mucho menos pueden dejar de considerar que no es improbable que dichas conversaciones aún “no efectuadas” estén teniendo ya lugar, por debajo del tapete, para evitar posibles boicots o posibles sabotajes por problemas políticos.

En cualquiera de los tres casos, está bien claro que ambas partes esperan a que sus respectivos gobiernos den sus pasos o tomen sus decisiones para actuar. Esto puede parecer prudente, pero en el proceso está siendo demasiado demorado llegar a un acuerdo que beneficie a ambas partes… sí, es posible un acuerdo beneficioso para ambos, aunque para ello el gobierno norteamericano debería hacer una salvedad y eximir al béisbol de las leyes del bloqueo o embargo (dependiendo de quién lo diga o lo escuche).

En primer lugar, debe ser objeto de preocupación para ambos que tantos peloteros estén arriesgando sus vidas y las de sus familias cruzando el océano, y este debe ser el centro de las conversaciones en caso de que ambas partes decidan llegar a un acuerdo. Por otro lado, a los norteños debe preocupar el hecho de que en serio a veces no saben qué están adquiriendo con los jugadores cubanos cuando los contratan —debido a que han visto muy poco de ellos— y a la parte cubana debe inquietar que sus mejores talentos sigan persiguiendo el sueño de las Grandes Ligas sin que el organismo que los formó como atletas reciba beneficio alguno por ello.

Entonces, las soluciones están aparentemente a la mano:

  1. La MLB debería privarse de fichar a los peloteros cubanos que hayan abandonado el país ilegalmente (claro, a aquellos que lo hagan después de anunciado el acuerdo), y aplicar esta regla a las ligas que pertenezcan a la American Association —como mismo hacen en la actualidad con aquellas que intentan fichar a los cubanos con la anuencia de la Federación Cubana. Esta ley es incluso aplicable si el jugador en cuestión firma primero con un tercer país.
  2. La FCB debería permitir que los scouts de la MLB accionen en Cuba y fichen a los peloteros cubanos que hayan jugado cinco temporadas de Series Nacionales o tengan 24 años de edad. En este caso, estarán disponibles los peloteros que tras dos Series Nacionales sin haber jugado como regulares y a los 22 años de edad estén en sus equipos como jugadores de cambio.
  3. La MLB debería derogar inmediatamente la ley que obliga a los peloteros cubanos a abandonar Cuba y establecer residencia en un tercer país para poder firmar contrato con un equipo de Grandes Ligas, al tiempo que el Gobierno de Estados Unidos debería crear una dispensa en las leyes del embargo/bloqueo que exima a la MLB de las mismas para que los jugadores puedan ayudar a sus familiares y amigos en Cuba.
  4. Debería crearse un sistema que permita que el equipo de la MLB que fiche a un pelotero cubano pague una indemnización a la Federación Cubana por la salida del jugador, dinero que debería ser utilizado íntegramente (y con informes detallados a los jugadores y sus respectivos equipos) para desarrollar el béisbol en Cuba desde la base y mejorar la Serie Nacional.
  5. En caso de que un pelotero quisiera jugar en la MLB sin cumplir los ya mencionados requisitos, el equipo que pague por sus servicios debería pagar un impuesto mayor a la Federación Cubana (creándose un mecanismo que haga que para cada circunstancia sea una cifra determinada).
  6. Los peloteros cubanos que estén jugando en las distintas ligas podrían representar al país en torneos como los Clásicos Mundiales de Béisbol y el Premier 12, pero el equipo Cubano debería estar integrado al menos en un 15% por jugadores de la Serie Nacional, pues entonces ¿qué incentivo tendrían aquellos que no son interés de la MLB u otras ligas? Los cubanos que hubiesen firmado contrato con la MLB luego de establecidos los acuerdos no deberían ser sujetos a las listas de fatiga como el resto de los jugadores MLB, excepto la limitación de lanzamientos vigente para todos los equipos.
  7. Los peloteros cubanos que hubiesen sido fichados previo a la supuesta ley, podrían visitar Cuba cuando lo deseen sin que ninguna de las dos partes obstaculice o entorpezca dichas visitas con restricciones de ningún tipo.

Sin que esto quiera decir que estas siete medidas son la “mágica solución”, una luz al final de tan oscuro túnel podría ser comenzar a dar pasos como los mencionados. Si en más de una ocasión ha habido inmovilidad por la parte cubana, tampoco ha habido (que sepamos) un acercamiento por parte de la MLB que ponga un freno a un asunto que involucra delitos tan delicados como el tráfico de persona, el secuestro o la estafa. Lo más importante es que los peloteros cubanos puedan firmar contratos con clubes de la Gran Carpa teniendo la aprobación de ambas partes y sin que tengan que arriesgar sus vidas o perder su nacionalidad para ello: ese debería ser el centro del debate si los dos grupos se decidieran a buscar una solución al problema en lugar de buscar el conflicto e intentar culparse el uno al otro.

Por supuesto, que estas posibles soluciones llevarían más tiempo de conversaciones y ejecución que el que puede tomar a cualquiera en pensarlas. También habría que ver cuál es el escenario entre las dos naciones, y en qué para el asunto de las conversaciones bilaterales… el béisbol de las dos naciones más históricas del planeta seguirá por el momento atrapado en medio de un conflicto que lo ha dañado por más de 50 años. La política seguirá —por el momento y desafortunadamente— tirando de los hilos en este asunto.

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