De derrotas, victorias y bestias negras (o de otro color) 29/7/2015

Tomado de Universo Béisbol

Por Reynaldo Cruz

La victoria de Cuba en el Torneo de Ciudades Portuarias de Rotterdam (World Port Tournament) dejó un agradable sabor en la boca de los fanáticos del béisbol cubano, sobre todo luego de que el equipo nacional quedara relegado a un metal bronceado —que sacó del congelador— en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015. El triunfo, más que nada, tuvo como principal valor que se trataban de Holanda, una de las bestias negras de la pelota cubana en los últimos tiempos, y causante de no pocas decepciones en torneos del orbe.

Víctor Mesa ganó

Víctor Mesa ganó

Holanda, el dolor de cabeza de los cubanos en los últimos tiempos (ya no son los japoneses), venció dos veces a Cuba en la Round Robin antes de caer en la final y ceder el cetro del torneo ante los de la Mayor de las Antillas. El triunfo más que nada viene a funcionar como una especie de venganza luego de que la Oranje derrotara a Cuba dos veces en la Copa Mundial de Panamá 2011 (una de ellas en el partido por la medalla de oro) y otras tantas en el Clásico Mundial de Béisbol de 2013 (una de ellas para eliminar a Cuba de la competencia).

Hay que admitir que incluso con un equipo de más nivel, los Tulipanes se han convertido en un rival extremadamente complicado para los cubanos, incluso en este torneo, pues les derrotaron dos veces antes de este partido que dio a los criollos el título por segunda ocasión consecutiva —en el torneo de 2013 también derrotaron a los locales en la final, luego de que en 2011 los campeones fuesen los representantes de China Taipei. No se puede olvidar que Holanda asestó a Cuba su primer revés en Juegos Olímpicos (Sidney 2000), y que se le han atravesado no pocas veces en competencias internacionales.

No obstante, los holandeses no son los únicos que les han complicado el camino a los cubanos, pues en los Juegos Panamericanos los antillanos no pudieron vencer ni una vez ante Estados Unidos y Canadá, en tres partidos. Al final, los dos países norteños fueron a discutir el cetro continental, pero el mal sabor de no haberlos vencido ni una sola vez pesa aún en la mente de aquellos a quienes los jonrones de Yorbis Borroto y José Adolis García no les hizo perder la razón.

Más que nada, podríamos decir que el término “bestia negra” debe desaparecer del vocabulario de los cubanos. No se trata ya de un equipo de Holanda que cede con facilidad ante otros rivales y complica las cosas a los cubanos, sino de un equipo de Holanda que enreda el partido sin importar el rival, y que puede ganar, no olvidemos que son semifinalistas del último Clásico Mundial de Béisbol, más lejos que lo que ha llegado Cuba en las últimas dos ediciones.

Lo mismo va para los equipos norteños, formados por peloteros curtidos en las organizaciones de Grandes Ligas, e incluso con experiencia en la Gran Carpa. Estados Unidos contó con personajes de la talla de Tyler Pastornicky, Brian Bugosevic, o Casey Kotchman, mientras que Canadá tuvo a Pete Orr, Skyler Stromsmoe, Jeff Francis, Andrew Albers, Tyson Gillies y Shawn Hill (varios peloteros del plantel anfitrión estuvieron en el Clásico Mundial de Béisbol de 2013), más la experiencia como timonel de Ernie Whitt, el mejor mentor sin dudas que se ha sentado en el banquillo de los de la Hoja de Arce.

Sin embargo, es necesario que este triunfo no nos haga pensar que estamos tan bien, como mismo la quasi eliminación del podio en Toronto 2015 puede hacernos pensar que estamos tan mal. A nivel continental, Cuba se disputa el segundo lugar con Canadá en este tipo de torneos, pero cuando se sumen los peloteros de Grandes Ligas le toca dejar el camino a Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela, disputándose el resto con México y Canadá. Por supuesto, que la historia sería distinta si cuba pudiera contar con su talento MLB.

El Premier 12 deberá despejar unas cuantas dudas (en dependencia de cuántos equipos se artillen con sus jugadores de la MLB o de cuál sea el nivel de los de Ligas Menores que participen) sobre cuál es el estado actual de la selección nacional de cara a las competencias posteriores, aunque realmente el pronóstico no es muy alentador. No puede nadie asombrarse si de entre los integrantes del Grupo A emerge otra “bestia negra”, aunque ya la presencia de Holanda y Canadá hace que Cuba se vea obligada a no permitir que otros como Puerto Rico, Italia o Taipéi de China le juegue una mala pasada. Difícil la tienen, sin lugar a dudas, los peloteros que vayan a este torneo en noviembre.

Independientemente de que se pudo haber jugado mejor al béisbol o que se pudo haber tomado decisiones nada acertadas por parte de los mentores, vale la pena evaluar que desgraciadamente el béisbol cubano (doméstico y a nivel de selección nacional) se encuentra hoy en un estado muy debilitado en el plano competitivo. Más que por las decisiones de los mentores, se perdió porque no apareció el batazo a la hora buena, porque la defensa no ejecutó las jugadas de la manera más apropiada, porque varios de los lanzadores abridores fallaron y los relevistas no fueron efectivos, y porque fallaron, en sentido general, los fundamentos del béisbol.

A la salida ilegal o la deserción de varios atletas (buenos, regulares y malos), hay que sumar la salida legal de otros, más la solicitud de liberación por parte de algunos (de muy alto perfil como Yulieski Gourriel y Alexei Bell, último que lo ha hecho) que prefieren hacer las cosas de una forma más correcta, para poder regresar a Cuba cuando lo deseen. Sin embargo, estos son peloteros que no animarán la ya maltrecha Serie Nacional, y que muy difícilmente se incorporen al equipo Cuba, a no ser para un Clásico Mundial de Béisbol o un Premier 12, si la Federación Cubana de Béisbol les permite.

El hecho concreto es que los fallos que han estado teniendo lugar en la ejecución del juego no son más que el reflejo de una endeble estructura competitiva, rematada por una débil infraestructura que ha llevado a la fuga de centenares de peloteros de todos los niveles de calidad en los últimos años. La cantidad de equipos —tema abordado por un grupo grande de analistas, periodistas y fanáticos— respecto a la cantidad de habitantes de la nación es otro punto que va en contra del buen desarrollo del deporte.

Sin lugar a dudas, los cambios que hay que hacer dentro del béisbol cubano (incluyendo la creación de una Liga Profesional) hay que hacerlos también hacia el exterior, permitiendo que varios de los atletas que se han ido regresen al país e incluso puedan integrar la selección nacional. Haría falta una alta dosis de madurez para hacerlo, pues después de todo los peloteros que se van no son más que víctimas de una situación de la que no tienen culpa alguna, y toman las decisiones —reprochables o no— que consideran más acertadas para su futuro.

Tal vez entonces, dejen de aparecer “bestias negras” o “Némesis” en el camino de los cubanos.

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