El Clásico Mundial y el enigma de la pelota. Nuevas Reglas para el Clásico.

Tomado de Granma.

Por: Oscar Sánchez Serra

Una de las causas por la cual el béisbol se nos hace enigmático, poético y conquistador es su entramado táctico y estratégico, signado por su caudaloso reglamento, una ingeniería de postulados armados sobre varios contrasentidos.

Una de las causas por la cual el béisbol se nos hace enigmático, poético y conquistador es su entramado táctico y estratégico, signado por su caudaloso reglamento, una ingeniería de postulados armados sobre varios contrasentidos.

P GRANMA

El equipo a la defensa domina la bola

En el prólogo al libro El juego galante, majestuosa y erudita obra del doctor Félix Julio Alfonso López, sobre nuestra pasión y su asiento en la cultura y la conciencia nacionales, Roberto González Echevarría, profesor de la Universidad de Yale, expresa uno de esos singulares contrasentidos. «En el béisbol el equipo que está a la defensiva es el que tiene posesión de la bola». Verifiquemos a cualquier deporte de conjunto, fútbol (soccer o americano), baloncesto, voleibol, balonmano, polo acuático, hockey… para comprobar que en ellos pasa todo lo contrario.

 

Así es la pelota y la venidera cuarta versión del Clásico Mundial (CM) —6 de marzo hasta el 22—, lo confirma, pero además, agrega al ya vasto cuerpo legislativo, algunas reglas especiales para este certamen, que van también a suscribir no pocas variables tácticas de los directores de equipos.

Aunque no es nueva en estas lides, el límite de lanzamientos por partido condicionará la estrategia de pitcheo. En la primera vuelta, el tope de envíos es de 65; en la segunda de 80 y en semifinales y la disputa por el título, será de 95. En pocas palabras, en la etapa inicial la decisión la tiene el bullpen. Acotemos el reto para el elenco cubano. Según Carlos del Pino y el grupo GIIB, dedicado a las estadísticas de nuestro béisbol, en la pasada Serie Nacional el promedio de los abridores con esa cantidad, no rebasa el cuarto episodio.

También es cierto que al seleccionar a los mejores serpentineros ese indicador mejora. De hecho así pasó en la recién finalizada Serie del Caribe. De acuerdo con la misma fuente, allí los monticulistas de Granma representando a Cuba alcanzaron 13 disparos por entrada, lo cual daría en el CM cinco capítulos. Es decir, continuarían decidiendo los relevistas, pues caminar siete episodios exige la casi imposible cota de nueve escopetazos por inning.

Edinson Vólquez Kansas Dom Chiquitica

Los lanzadores tienen mucha presión en un juego de pelota

Las reglas del CM norman, además, que un lanzador tiene que descansar cuatro días si despachó 50 o más bolas hacia home. Si fueron 30, obligatoriamente tiene que reposar un día y lo mismo ocurriría si actúa en dos partidos consecutivos. Si se dice que el pitcheo es el 75 % del éxito del juego, hay que agregar que en el CM, ese volumen ahora es compartido con el manejo de los hombres de la lomita. De ahí nos imaginamos que en los juegos preparatorios, los abridores no hayan pasado de cuatro actos.

Otra reglamentación expone que la reproducción en video de las jugadas, en las dos primeras rondas, no las piden los directores, se aplica solo si el jefe del grupo de árbitros sobre el terreno, entiende que es necesario. Y ojo, en esas dos instancias es solo para definir los jonrones. En la etapa de los cuatro grandes, se emplea tal cual se hace en la MLB (Ligas Mayores de Béisbol), pero igual si hay solicitud del cuerpo arbitral.

A diferencia de los CM anteriores, a partir de la oncena entrada, el equipo al bate ubica en home al hombre en turno y los dos que lo preceden se sitúan en primera y segunda.

Si hay empate en el primer lugar del grupo de la primera o la segunda fase, el que venció en el duelo será el ganador de esa zona. Si tres conjuntos igualan con 2-1 se maneja con las siguientes variantes: 1-carreras permitidas dividido por el número de entradas (incluyendo entradas parciales) jugadas en defensa en los partidos de esa ronda entre los equipos empatados; 2-carreras limpias permitidas dividido por el número de entradas (incluyendo entradas parciales) jugadas en defensa en los juegos en esa ronda entre los equipos empatados. El primer plantel que emerja por cualquiera de las dos vías, clasificaría y los otros dirimen el cupo en un desafío. Si el abrazo es con 1-2, se haría igual solo que los dos primeros después de las ecuaciones de desempate dilucidan el pase en un juego.

¿Complicado? Muchísimo, pero así es la pelota.

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