Otani llegó a la MLB este 2018 para acabar con el Mito de Babe Ruth.

Shohei Otani 09548Tomado de El bate del samurái.

Por: Claudio Rodríguez Otero.

La espectacular semana que acaba de completar el fenómeno Shohei Otani no garantiza que su increíble rendimiento se mantendrá igual durante el resto del año, pero sí comprobó que las promesas con las que llegó a las Grandes Ligas eran ciertas.

Durante las 5 temporadas que disputó en Japón se ganó la fama de ser un lanzador de primera categoría, capaz de lanzar a más de 100 millas por hora y dominar por completo a sus rivales con su excelente control.

Adicionalmente, se ganó el reconocimiento de todos por ser un bateador temible, capaz de conectar un buen número de jonrones, empujar muchas carreras, correr las bases con una velocidad poco vista y batear sobre .300.Babe Ruth.jpg

Por si eso fuera poco, recibió el apodo de “El Babe Ruth japonés” porque en 2014 se convirtió en el primer pelotero en ganar 10 juegos como abridor y conectar 10 jonrones como bateador en una misma temporada desde que la leyenda norteamericana lo hiciera en 1918.

Para colmo, repitió esa hazaña en 2016, cuando terminó la campaña con récord de 10-4, 174 ponches y una efectividad de 1.86 en 20 aperturas y además bateó para .322, con 22 jonrones y 67 empujadas en 104 juegos como bateador designado.

Todos los scouts que lo evaluaron durante este tiempo confirmaron que el joven talento estaba en capacidad de hacer ese mismo trabajo a nivel de Grandes Ligas y además especularon que firmarlo podría costar entre 200 y 300 millones de dólares.

Como no podía ser de otra forma, con esos números y esas proyecciones se creó una bulla tremenda alrededor del enigmático jugador, que no hizo sino crecer cuando éste anunció en noviembre de 2017 que se vendría a las mayores este año.

Los 30 clubes de la Gran Carpa entraron en la carrera por firmarlo, hicieron todo lo posible por asegurar sus servicios y hasta ventilaron sus frustraciones al fracasar en sus intentos, como ocurrió en los casos de los Yanquis de Nueva York y los Marineros de Seattle.

Una vez comenzados los entrenamientos primaverales, las expectativas acerca de lo que podía hacer en la mayores eran enormes, como era de esperarse, pero parecieron estrellarse con la cruda realidad debido a su pobre rendimiento en los juegos de exhibición.

Tras apenas 2 semanas de pretemporada, cundió el pánico. Los scouts dieron un veredicto unánime: no está listo, ni como lanzador, ni como bateador, y su recomendación fue que comenzara el año en las ligas menores para tener suficiente tiempo para aclimatarse.

No obstante, Otani nunca perdió la confianza en sí mismo y los Angelinos de Los Ángeles, el equipo que tuvo la fortuna de firmarlo, tampoco cedieron a la presión. Tan pronto como llegó el momento de anunciar su roster para el día inaugural, confirmaron que su nombre estaría incluido.

Lo que ocurrió entonces es algo que ni los más optimistas se hubiesen podido imaginar. En cuestión de 11 días el fenómeno japonés demostró que todas las promesas con las que llegó a la Gran Carpa -¡TODAS!- eran ciertas.

En su debut el día inaugural de la campaña, cuando fue el octavo bate y designado titular de su equipo, conectó un sencillo al primer lanzamiento que recibió. Tres días después, en su primera apertura, se anotó su primera victoria luego de permitir 3 carreras en 6 entradas, lanzar a 100 millas por hora y ponchar a 6 rivales.

Dos días más tarde, conectó un jonrón de 3 carreras en su primer turno en el Angel Stadium y luego añadió 2 sólidos sencillos en el mismo juego. Al día siguiente, sonó otro cuadrangular, esta vez de 2 anotaciones, y otro sencillo, y un día más tarde disparó un estacazo solitario y empujó otra carrera con un boleto.

Como si todo eso no hubiera sido suficiente, ayer lanzó 7 ceros (los primeros 6 episodios fueron perfectos), permitió un solo hit, alcanzó las 100 millas por hora y ponchó a 12 rivales para sumar su segundo triunfo de año.

En resumen, luego de 2 aperturas y 4 juegos como bateador designado, tiene un récord de 2-0, con 18 abanicados y una efectividad de 2.08 y además batea para .389, con 3 jonrones, 7 empujadas y 4 anotadas.

Es decir, en apenas 11 días demostró que puede ser un lanzador de primera categoría en las Grandes Ligas, capaz de ganar juegos, lanzar a 100 millas por hora y ponchar a muchos rivales, y al mismo tiempo ser un bateador designado de lujo capaz de conectar jonrones, empujar carreras y registrar un buen promedio.

Que ahora sea capaz de mantener ese éxito a lo largo de toda la temporada es una discusión completamente distinta. Eso nadie lo sabe y está por verse. No nos queda otra cosa que esperar a que termine el año para ver qué ocurre.

Pero lo que sí quedó completamente claro es que tiene la habilidad para jugar como abridor y como bateador designado en los días en los que no lanza a nivel de Grandes Ligas.

Otra cosa importante que demostró en ese período es que las comparaciones que se le hicieron con Babe Ruth no eran infundadas. En esos 11 días, se convirtió en el primer pelotero de la Liga Americana en ganar un juego como abridor e irse para la calle en 3 partidos consecutivos en la misma temporada desde que el propio Ruth lo lograse en 1930.babe-ruth-art.jpg

En 1918, Ruth sumó, por primera y última vez en su carrera, al menos 10 victorias como abridor y 10 jonrones como bateador en una misma campaña. Otani lo hizo en Japón 2 veces: en 2014 y 2016. Imagínense lo que ocurrirá si en su primera campaña en la Gran Carpa logra emular esa hazaña.

Después de 11 días de temporada, ya sólo le faltan 8 victorias y 7 jonrones para lograrlo, por lo que no es descabellado pensar que pueda llegar a esos números. Será algo no sólo increíble sino además histórico si lo logra.

Finalmente, hay otro punto crucial al que debemos hacer referencia aquí. En estos 11 días también quedó demostrado que Otani tomó la decisión correcta al firmar con los Angelinos de Los Ángeles.

El club nunca ha dejado de apoyarlo en su intento de convertirse en el primer jugador en lanzar y batear regularmente en las mayores desde Babe Ruth y jamás le perdió la confianza durante el difícil período que atravesó en los entrenamientos primaverales.

Muchos consideraron a los Yanquis de Nueva York como el candidato favorito a quedarse con sus servicios, pero nosotros sabíamos que ese no iba a ser su destino y lo explicamos en su momento. Ese club no cuenta con la paciencia necesaria para un proyecto de esta naturaleza.

Si Giancarlo Stanton fue abucheado por los fanáticos del Bronx por poncharse 5 veces en 5 turnos en su debut en el Yankee Stadium, es casi un hecho que la gerencia del equipo hubiese enviado a Otani a comenzar el año en las menores luego de su decepcionante actuación en la pretemporada.

Si no, es probable que lo hubiese obligado a dedicarse sólo a lanzar, en lugar de tener la paciencia y la confianza en él como para darle todas las oportunidades necesarias para lograr su ambicioso objetivo.

De manera que ya es innegable. Otani despejó todas las dudas que se tenían de él -¡y de qué manera!- en los primeros 11 días de la campaña. ¿Qué tanto más podrá regalarnos durante el resto del año? Sólo nos queda sentarnos y verlo en acción para averiguarlo. Lo más probable es que se trate de un espectáculo inolvidable.

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